divendres, 16 de novembre de 2012

Interludio: Sobre la huelga de hambre en la multinacional movistar en Barcelona.

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estimados Compañeros y Compañeras: 

Lo importante no es luchar, sino ganar. 


Y esto está ganado: ya mismo, si se desea :-)  

Más allá de la épica huelga de hambre que están protagonizando cinco trabajadores de una de las empresas de la firma (la mayor epopeya reivindicativa vivida en esa empresa desde los inicios de la transición), el boicot mediático que padece ha llegado a constituirse en sí mismo en importante noticia, y ese es el frente que, entiendo yo, nos toca ahora explotar. 

Veamos: ¿cómo, por qué es posible que un conflicto de tal envergadura haya y este siendo sistemáticamente silenciado por los medios de comunicación de masas, cuando, por otros casos, sabemos que, de haberse llevado a cabo tal acción, y con tal seriedad y rectitud, en cualquier pequeña o mediana empresa poco habría faltado para que, llegados al doceavo día como es el caso en este momento, haría días que sería la noticia más importante de la información laboral, y quizá hasta se editarían algunas noticias relacionadas "asomándose" en otras áreas informativas, como pueden ser, denominémoslas así, las de corte más sentimental o emocional, y cómo no, por supuesto con una o más editoriales dedicadas al tema. 

Pero ese boicot informativo ---[ hecho tan obvio que es absurdo pararse a discutirlo, así que yo, personalmente, no lo haré, y seguiré adelante ]--- es quien definitivamente le confiere a este conflicto, en origen presuntamente tan sólo laboral, una indudable dimensión social: el derecho de la ciudadanía a una información libre, rigurosa, digna y veraz.  

Dado que ahora lo que habremos de manejar serán ya dos noticias, una, la huelga de hambre en sí, y dos, el boicot informativo a esa huelga, nuestra estrategia de prensa, necesariamente, se ha de ampliar, e igualmente se ha de definir la nueva prioridad: la extensión de la noticia de ese bloqueo informativo. 

Por eso, el primer paso, sin duda, habrá de ser el de contactar con la prensa internacional, y por la única vía que nos es asequible: no mediante "contactos", no, sino mediante modestas y breves notas de prensa mandadas anónimamente a las redacciones virtuales de los principales medios de comunicación extranjeros, y por supuesto, en sus lenguas. 

Desde el momento en que consigamos mínimamente internacionalizar el conflicto (y en el Mundo Rico que nos está hundiendo andan sedientos de noticias que puedan considerar malparadoras de nuestro país o cualquier otro euromediterráneo), estaremos entrando en un nuevo campo, más inseguro para los poderes económicos estatales que, hasta ahora (si bien ya empiezan a darle codazos) han respaldado incondicionalmente a esa despiadada multinacional, que allá por donde ha ido, en América Latina, no ha causado sino la destrucción de miles de puestos de trabajo en condiciones laborales aceptablemente dignas para sustituirlos por brutal miseria y obligar a una parte de buenos profesionales a emigrar a la Madrastra Patria de los cojones, donde, encima de currar, son a menudo injustamente despreciados. 

Por otra parte, la prensa que es fiel a la verdad, esa prensa "minoritaria", entiendo que ha de priorizar, igualmente, la noticia de ese descarado y descarnado, abierto bloqueo informativo, pidiendo cuentas de su por qué. 

Prensa, prensa,... humm,... Inundémosla, inundemos las redacciones de las televisiones y de los medios de comunicación de masas con cartas al director o comentarios, todas diferentes, todas escritas espontáneamente, sean cortas o largas, pues no será, en primera instancia, su "publicación " lo que "perseguiremos", sino que, en sus redacciones, se viva esa presión de recibir centenares de cartas que, en el fondo, les están acusando, en su íntima alma de periodistas, de no estar sabiendo estar a la altura, o no lo suficientemente armados de valor, o amor a su siempre socialmente tan incomprendida y nunca agradecida labor, todo el mundo considera normal que la información sea "buena y de calidad", pero, a diferencia de lo que harían con el médico, el enseñante o el abogado, el o la periodista raramente recibe las gracias por nada, sino todo lo contrario, incomprensión por parte de quienes desean que la objetividad brille por su ausencia, en búsqueda del mezquino interés personal.  

Anuncios, anuncios... ¿y si probáramos con anuncios súper pequeños, los menores, o casi? ¿No tienen mucha más probabilidad de poderle pasar desapercibidos a la censura, sobre todo si los inserta gente anónima y con orientación personal y no política? ¿No será mucho más fácil que nos lo publique o publiquen en el "20 minutos" que no en "La Vanguardia"? Y, entre "nuestra gente", ¿cuál de ambos diarios se lee más, leer de verdad? 

Montemos altares: hagamos pancartas, cubramos con ellas la totalidad del edificio de Paral·lel, y progresivamente, el resto de centrales. Pongamos velas, y dos informaciones escritas, una, de cara a la ciudadanía, y otra, directamente dirigida a los y las periodistas. 

Montemos altares: recorramos la ciudad, y allí donde haya una fuente, un monumento decorativo, una hornacina, montemos altares en cada uno de ellos, con esas dos informaciones introducidas en sendos folios con guardafolios transparentes de esos. Siempre textos dirigidos esencial,  si no únicamente, al corazón. 

Presencia física en la calle durante todo el día en la Central de Paral·lel, aunque solamente sea para "hacer bulto", o estarse de chico o chica de los recados, o para hacer esas pancartas que harían falta. 

¿Y qué necesitamos, lo primero de todo, para pensar en poder llevar a cabo estas acciones?: pues, muy sencillo, gente que esté dispuesta a dedicar tiempo a "trabajar por la causa": convirtamos a la Central de Paral·lel en una cuartel general de reclutamiento y acciones, y ya les iremos dando faena a los y las nuevas posibles reclutas. 

Escribámosle una carta al miserable telefónico medio, diciéndole la verdad: no tiene corazón, ni tampoco alma, ni, como consecuencia de ello, Vida)

Pero no, claro: Seguramente que esta o muchas otras estrategias que se nos puedan ocurrir estarían muy bien, pero, PEEERO, gran problema sentimental emocional, no se está proponiendo luchar, no se está proponiendo luchar... o sí ;-) 

¿Queréis un golpe de efecto, un avance o indudable salto de rango de esta lucha? Pues más fácil no lo podríamos tener: si dejamos de trabajar el estéril campo telefónico, y nos lanzamos al mundo social, hay una acción a nuestro alcance, pienso yo, que nos "reconciliará" automáticamente con cualquier sector luchador: Okupemos un edificio telefónico o ex-telefónico vacío: creo saber cuál ;-) 
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(y, para los o las posibles habituales, por supuesto que, previamente, se ha publicado en el blog de la Magia una nueva entrega sobre si habrá o no Megalópolis en el futuro, y cómo podrían ser tanto esas hipotéticas urbes como su sociedad


un abrazo, valientes y arriesgados compañeros, estáis haciendo Historia. 
ET el desalmado. 
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1 comentari:

  1. ---

    E, igualmente, estreno de post en el CrashOil, algo que no os podéis perder: la crónica que FerranF, un estudiante, hace de la jornada de huelga ggeneral del pasado miércoles, y las raíces y explicaciones de la misma, y en torno a la misma: Una mirada desde Barcelona a la primera huelga general europea.

    saludos :-) !!
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